Número: 969
Del 21 al 27 de mayo de 2006
 
 

 
 
A FONDO


Carlos Álvarez Vara es coordinador de Relaciones Exteriores de la Agencia Antidroga de Madrid y uno de los mayores expertos europeos en estupefacientes.

Carlos Álvarez Vara, psiquiatra

XL Semanal. Su planteamiento sobre las drogas en España es, sin duda, alarmista...

Carlos Álvarez. No exagero. Estoy cansado de ver problemas derivados del consumo de drogas o agravados por él. Conozco más de 100 países y me entiendo bien en 12 idiomas; tengo una dimensión mundial del tema y estoy muy preocupado por cuestiones como la geopolítica y la geoestrategia de las drogas. En los últimos cuatro años el tema de la cocaína está comenzando a hartar: existe un número importante de funcionarios, ejecutivos, notarios, publicitarios, diplomáticos, abogados, economistas y periodistas con serios problemas con la cocaína.

X.L. ¿Y por qué cree que se tolera?

C. A. Porque quienes tenemos una opinión diferente no podemos competir contra una muy difundida idea de que consumir drogas es progre y moderno. El nivel de tolerancia de este país hacia las drogas tiene algo de suicida. Aquí todo lo que sea restricción es inmoral, fascista y carca.

X. L. ¿En qué aspectos ve más clara esa tolerancia?

C. A. Hay tres subvectores: la tolerancia de los iguales, o de los amiguetes del que consume, que no lo delatan ni lo ayudan ni lo condenan; la intergeneracional, la de los padres que dicen: «Bueno, hombre, el botellón no tiene importancia. No pasa nada si de vez en cuando se emborrachan.»; y la tolerancia de las autoridades, que miran para otro lado. Y es inconcebible ver cada fin de semana a la gente emborrachándose. El abuso de sustancias peligrosas -y el alcohol es una de ellas- no está admitido en ningún municipio, pero muchos alcaldes no se atreven a hacer cumplir las normas, podrían perder las elecciones...

X. L. ¿El consumo de alcohol encierra mayores problemas de los generalmente percibidos?

C. A. Muchísimos, porque quienes consumen cocaína de forma peligrosa tuvieron antes un consumo de alcohol descontrolado. Aquí tenemos una media histórica de consumidores de hachís, unos dos millones, que nunca nos llevaron a tener dos millones de cocainómanos ni de heroinómanos. Sin embargo, sí vemos un correlato entre los aumentos de cocaína y el uso abusivo de alcohol.

X. L. ¿Pero por qué nos drogamos tanto los españoles, y en particular, ahora, con la cocaína?

C. A. Hay varias explicaciones, pero, ojo: centrarse en una sola sustancia, por muy consumida que sea, o en otras porque son nuevas, puede ser engañoso, ya que la politoxicomanía está presente en casi todos los casos que llegan a tratamiento. Siempre digo, además, que las sustancias no tienen importancia por sí solas. Todo depende del fin que se les dé, de las dosis, de la continuidad del consumo y del sentido vital que el consumo tiene para el individuo. La cocaína se ha utilizado mucho tiempo como lo que es: el mejor anestésico local. Luego, cuando se inició el consumo lúdico -en sociedades que, por ricas, se volvieron descontroladamente lúdicas-, se hizo peligroso seguir prescribiéndola. La culpa del abuso actual no la tienen las sustancias -que, en buena parte, existen desde hace siglos sin que jamás hayan causado alarma social-, sino el estilo de vida que acompaña los consumos.

X. L. Pero algo potencia que se consuma más aquí que en otros sitios.

C.A. Varias cosas: la fácil obtención de drogas, la muy buena calidad de éstas, el bajo precio y, ante todo, la falta de información veraz y la tolerancia al consumo. Se confunde, además, natural con inocuo. «Si es natural...», dicen. La cicuta, también, y los huracanes en el Caribe: naturalísimos...

X. L. ¿En qué estamos fallando?

C. A. Pues en no lograr dar una información veraz sobre los efectos de las drogas, y la que se da no genera confianza en la población juvenil. La gente ya aprendió qué pasa con la heroína, pero aquella experiencia, al parecer, no nos ha valido, entre otras cosas, porque los bajones de la cocaína tardan en aparecer, a diferencia de los de la heroína, que son más inmediatos. El noviazgo con la cocaína es largo; puede ser una buena novia durante años. Si tú tomas coca alguna vez, descubres que es muy divertido. Lo es; no se puede negar. Tan divertido quizá como, por decir algo, la sensación de volar si te tiras de un piso 30; mientras dure la caída...

X. L. Pero tiene que haber un freno a este proceso, ¿no?

C.A. Pues si viene, vendrá, me temo, por el lado de los sistemas de empleo antes que por los sociales. Un empresario tiene derecho a saber si usted consume antes de contratarlo y durante el tiempo que usted esté empleado. El modelo americano de testings de orina al azar en las empresas se impondrá antes o después. Además, no se puede seguir cargando el sistema de Seguridad Social sin prevenir problemas que luego no tienen fácil o ningún tratamiento. ¿Cómo se contempla que el diez por ciento de los fumadores de hachís van a tener problemas de salud? ¿Cómo un daño colateral que hay que asumir desde la Seguridad Social? Pues a lo mejor hay que hacerlo así, pero quizá haya gente que proteste y que diga que no. Y quizá eso nos lleve a que descubramos que no todo se puede pagar eternamente.
 
 


LAS NUEVAS AMENAZAS EN EL MERCADO


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La hermana mayor del éxtasis

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Cocaína al cuadrado

CARLOS ÁLVAREZ VARA, PSIQUIATRA
«La tolerancia en este país a las drogas tiene algo de suicida.»

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