Número: 1007
Del 11 al 17 de febrero de 2007
 
 

 
 
EN PRIMER PLANO

LA DECISIÓN DE CARMELA
«Soy, simplemente, una madre con más años de lo normal. no es para tanto»

THE NEWS OF THE WORLD
Carmen Bousada, de 67 años, posa con sus hijos mellizos, Pau y Christian.

Está soltera y jubilada. Tiene 67 años y una talla 38. El biquini –dice– sigue sentándole bien. No le costó engañar a los médicos de una clínica americana sobre su edad, para poder cumplir el sueño de ser madre. En esta entrevista exclusiva, la gaditana Carmela Bousada cuenta la historia de un embarazo que ha sorprendido al mundo. Y no tanto por su precio –45.000 euros–como por su feliz final.



Con el cabello recién teñido en la peluquería y maquillada a conciencia, Carmela acaricia a Pau y a Christian, sus hijos de cuatro semanas de edad, y afirma en tono desafiante: «Los hijos hay que tenerlos cuando una considera que es el momento oportuno. Y éste era el momento oportuno para mí. Toda la vida he soñado con tenerlos. La gente puede pensar lo que quiera, pero nadie tiene ningún derecho a juzgarme».


Nacida en Cádiz en 1940 y jubilada de su empleo en unos grandes almacenes, Carmen Bousada de Lara decidió convertir en realidad su sueño de tener hijos después de que su madre, anciana y de la que ella se ocupaba, muriese en 2005. Tras leer unos artículos periodísticos sobre mujeres mayores que habían sido madres, Carmela vendió por unos 45.000 euros la casa en la que había estado viviendo con su madre y viajó varias veces a Estados Unidos para encontrar un médico que estuviese dispuesto a someterla a tratamiento de fertilidad.


Por sorprendente que resulte, Carmela se las arregló para convencer al personal de una clínica privada –el Pacific Fertility Center de Los Ángeles– de que tan sólo tenía 55 años, la edad límite para acceder a sus programas de fertilización. «De hecho, no me preguntaron la edad ni me pidieron que les enseñara el pasaporte. Ahora se me ve avejentada, pero antes de los partos estaba más delgada y parecía más joven. En Cádiz, nadie sabía lo que me traía entre manos. Yo les había dicho a algunas amigas que estaba dispuesta a tener un hijo, pero ninguna se lo tomó en serio, porque les parecía imposible.» Los médicos la sometieron a un chequeo y a un tratamiento con hormonas para revertir la menopausia y preparar su útero, aletargado, para una inseminación artificial con óvulos y esperma de donantes. «Me resultó muy raro volver a tener el periodo después de tantos años. La menopausia me vino a los 49 –indica–. Para ser sincera, no me gustó volver a sufrir el síndrome premenstrual, los cambios de estado de ánimo y los dolores de estómago.»


Carmela volvió entonces a España para dejar que su cuerpo se acostumbrara a la nueva situación. En mayo pasado se trasladó de nuevo a Los Ángeles para someterse a las últimas fases del proceso. En una aséptica consulta médica, por catálogo, escogió los óvulos de una guapa muchacha de 18 años con el pelo castaño y el semen de un estadounidense de origen italiano, rubio y con los ojos azules. «Los escogí a partir de las fotografías que aparecían en el catálogo, un poco como quien compra una casa a partir del folleto de una inmobiliaria. No me interesaban los trabajos que tenían los donantes ni cuánto dinero ganaban al año. Lo que me interesaba era que estuvieran sanos. Escogí a dos personas con distinto aspecto físico, pues yo quería una mezcla.»

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HISTORIA DE UN EMBARAZO
Lo planificó en secreto durante meses, incluso años. En mayo de 2006 se quedó embarazada. El 29 de diciembre nacieron Pau y Christian.o planificó en secreto durante meses, incluso años. En mayo de 2006 se quedó embarazada. El 29 de diciembre nacieron Pau y Christian.


CUANDO MAMÁ CUMPLIÓ 101 AÑOS


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