‘BULLYING’ Terror en las aulas  | | D.R. | | Un estudio de la Universidad Complutense de Madrid ha revelado que las edades con más riesgo de padecer bullying son de los 13 a los 15 años. |
El suicidio del joven Jokin tras soportar durante un año las vejaciones de sus compañeros de clase ha abierto la caja de Pandora. Un 48 por ciento de los escolares españoles soporta burlas y mofas. Otros reciben palizas. Este calvario diario se conoce como bullying y ha puesto en alerta a padres y profesores. Hablamos con los expertos en este fenómeno y con las víctimas.
Joel, ¿qué sientes cuando pegas e insultas a tu compañero?
–Nada especial.
–¿Estás seguro de que no sientes nada especial?
–Bueno, me divierto, pero sobre todo lo hago para que mis amigos se lo pasen bien.
Frente a frente un adolescente de 13 años y su pedagogo, quien sabe bien que al otro lado de la mesa tiene a un mentiroso con piel de cordero que hará lo imposible por no cargar con una sola culpa. Nora Rodríguez, pedagoga y autora del libro Guerra en las aulas (Ed. Temas de Hoy), que recoge esta conversación, lleva desde finales de los 90 entrevistando a estos pequeños agresores que no confiesan toda la verdad, quizá porque ni ellos mismos la conocen. Los expertos saben que mucho más allá de jalear y divertir a sus secuaces, el ‘chulo’ del instituto tiene sed de protagonismo, le importa, y mucho, convertirse en una estrella ante sus espectadores. Hablamos del bullying, un anglicismo con el que se designa el hostigamiento sistemático en los centros educativos.
Jokin C., el joven de 14 años que el 21 de septiembre no aguantó más y se dejó la vida al lanzarse por las murallas de Hondarribia, también tuvo que lidiar a diario con compañeros con ansias de dejarse ver. La excusa la tuvieron aquel día en que se hizo las necesidades encima. Su mal trago dio pie primero a insultos, después a golpes que le rompieron incluso el aparato dental. Este verano, durante un campamento, Jokin y sus amigos fueron pillados fumando un porro. Todos interceptaron las cartas de los monitores dirigidas a los padres, salvo él, que fue acusado de chivato y se lo hicieron pagar muy caro. El 13 de septiembre, empapelaron la clase con papel higiénico en conmemoración de su diarrea. Al día siguiente fue recibido con una lluvia de balonazos, al otro con una paliza… el 21 de madrugada decidió acabar con todo. Horas antes, en Argentina, un estudiante de 15 años se tomaba la justicia por su mano y mataba a tres compañeros, harto de padecer humillaciones un día sí y el otro también.
¿Qué está pasando? ¿Casos como éstos han ocurrido siempre (quién no recuerda a aquel compañero que soportó durante años la cruz de contar con unas orejas grandes o a ese otro que sufrió mofas constantes porque el salto al potro se le resistía más que a nadie)? ¿O la situación en los colegios e institutos se está yendo de las manos? Jorge Barudy, psiquiatra, psicoterapeuta de familia y especialista en las consecuencias de la violencia, cree que hay razones para alarmarse, porque «el comportamiento agresivo ha aumentado considerablemente y los profesores tienen serios problemas para mantener la autoridad. Algo que antes no ocurría».
Para el autor de El dolor invisible en la infancia y fundador del Centro Exil, que ofrece servicio psiquiátrico a niños y familias víctimas de malos tratos, una de las principales razones de este aumento de la violencia está en la cultura consumista. «Desde niños se les ha dado un mensaje: sus deseos son más importantes que sus obligaciones. Para ellos, tener es existir. Este sistema ‘fabrica’ niños con poca capacidad de escucha, con dificultades para aceptar los límites, que además pasan mucho tiempo solos y cuya modulación emocional es cada vez más deficiente.» Son pequeños tiranos que asisten con cara de «yo pasaba por aquí» al cada vez más habitual llanto impotente de sus madres a la puerta del colegio porque su hijo ha albardado a golpes a otro compañero, o ponen cara de «ése es tu problema» ante la baja por depresión de su profesor después de lograr que su trabajo se convirtiera en un suplicio.
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| LAS CARAS DEL PROBLEMA |
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ROBERTO, 12 AÑOS
Pánico al recreo |
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LUCÍA, 5 AÑOS
Encerrada en el baño |
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CARLOS, 14 AÑOS
De víctima a verdugo |
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CÓMO SABER SI SU HIJO SUFRE BULLYING
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ENSEÑE A SU HIJO A DEFENDERSE
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