Número: 885
Del 10 al 16 de octubre de 2004
 
 

 
 
CARTA DESDE... GUINEA CONAKRY

La mezquina dama del unicornio


Son asuntos mínimos sucediendo en un país pequeño que casi nadie sabría encontrar en un atlas.

Cuando fue creciendo la escuela profesional en el campo de refugiados de Lainé, decidimos conseguir a alguien en N’Zérékoré, la ciudad más próxima, para que se encargara de hacer las compras de material durante la semana, mientras nosotros estábamos en el campo. Escogimos a Hortense, la hija de la señora que nos prepara el arroz a mediodía. Hortense es inteligente, vivaz, y regateaba con los comerciantes como una fiera. Para sacarse algún dinero extra, hacía tartas para las fiestas. En aquel entonces estaba preparando su examen de ingreso en la facultad: finalmente lo aprobó. En enero empezó sus estudios de desarrollo agrícola en la Universidad de Faranah. Allí me detuve en uno de mis viajes a Conakry para darle un saco de arroz que su madre le enviaba. El campus era miserable, pero ella estaba radiante: contaban con unas pocas horas de electricidad, agua, y con la ayuda que recibía de su familia podía alimentarse lo suficiente para subsistir. Me habló de sus sueños.


Desde entonces el entarimado de la paz
no ha cesado de crujir sobre Guinea. Se han escarpado los precios de los productos básicos y el porvenir nos ha vuelto la espalda. Hace un par de semanas, los estudiantes de Faranah llevaron a cabo una manifestación pacífica para protestar porque ya no les llega para comer ni siquiera una vez al día; por falta de fondos, el director de la universidad ha cortado la luz y el agua, y los dormitorios, sin letrinas, hieden atestados de bichos. Y llegaron los camiones militares: detuvieron, encarcelaron y torturaron a todos los que pudieron, como es su costumbre. La universidad permanece cerrada sin que se prevea su reapertura. Todavía no sabemos qué le habrá pasado a Hortense. Unos días después, el ministro de Asuntos Exteriores de Guinea hablaba ante la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York. Disertó sobre la amenaza del terrorismo internacional: fue calurosamente aplaudido.

Son cosas importantes que ocurren en la capital del mundo, donde los perros hacen esgrima verbal y se reparten las mercedes de sus dueños. Dan ganas de vomitar.

Guinea Conakry, 7 de octubre de 2004

Gonzalo Sánchez Terán

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Y DESDE NUEVA YORK...
Alfonso Armada escribía...




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