Número: 875
Del 1 al 7 de agosto de 2004
 
 

 
 
CARTA DESDE... GUINEA CONAKRY

Desenroscar el silenciador



Conakry en temporada de lluvias es un pudridero. Evito esta capital tan alejada en leguas y poder de mis pueblos de la selva, donde los espíritus salen al día ya toreados, las zahúrdas urbanas rebosan de campesinos sin campos, y hacinamiento es el antónimo de cercanía. Es un lugar mustio. En Conakry, como en el resto del país, la gente cada vez tiene menos que comer. El precio del saco de arroz ha pasado en unos meses de 27.000 a 60.000 francos guineanos. A lo largo de las últimas semanas los habitantes de los barrios más pobres, sobre todo las madres, han asaltado camiones que transportaban arroz y han podido escapar con algún saco, una haldada, dos puñados. No son ladrones, son mujeres con hijos a los que alimentar y hombres sin empleo.

Esta mañana, de camino al centro, me he cruzado con tres remolques cumplidos de cereal rodeados por furgones de Policía y tanquetas del Ejército, ese Ejército adiestrado por estadounidenses y franceses. Hace unas horas las nuevas corrían de boca en boca: los militares custodios de la comida han disparado contra un grupo de ciudadanos que se aproximaba. Un joven ha caído muerto.

¿Cuántos nombres de mandatarios africanos conoces? Y sin embargo sabías hasta el nombre de algún ministro iraquí, o el de un oscuro jefe afgano. ¿Quién decide qué déspotas merecen ser famosos? Lansana Conté es el dictador de Guinea. Este siniestro militar produce las dos armas de destrucción masiva más poderosas inventadas por el ser humano: el hambre y la desesperanza. (Debería existir un tribunal internacional que juzgara a quienes cometen crímenes contra la esperanza de los pueblos.)

Aquí nueve millones de personas perduran encepadas a la miseria, empujando una puerta que sólo abre hacía dentro. Lansana Conté ha amamantado guerrillas que han heñido a crueldades los países vecinos. ¿Dónde están las tropas aliadas, las sanciones y embargos de Naciones Unidas, los debates televisados? ¿En qué sitio veranean los que hacen guerras humanitarias? En Conakry no, desde luego.

Mientras la gran maza esté en manos del subastador todo será para quien más puje. Hoy un muchacho ha sido tiroteado porque buscaba algo de arroz que llevarse al estómago. Sé que los alaridos desagradan durante la digestión, pero no hay mayor energúmeno que quien permanece callado ante la iniquidad, no hay incendiario más belicoso que el que observa impasible el sufrimiento de los muchos.

Guinea Conakry, 29 de julio de 2004

Gonzalo Sánchez-Terán

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Y DESDE NUEVA YORK...
Alfonso Armada escribía...




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