Número: 957
Del 26 de febrero al 4 de marzo de 2006
 
 

 
 
NATURALEZA

Mis aventuras en el paraíso

G. STEINMETZ / B. BEEHLER

El viaje de Bruce Beehler a unas remotas montañas de Nueva Guinea ha revolucionado el mundo científico. No en vano este ornitólogo ha descubierto 30 nuevas especies. XLSemanal ha tenido acceso a los diarios de su expedición. Se los brindamos en exclusiva.

Las expediciones sobre el terreno están llenas de penurias. Hay mucha literatura sobre ello. Pero si es así, ¿por qué hay tanta gente dispuesta a acometerlas? La respuesta es muy sencilla. Por la fascinación del descubrimiento: el subidón de adrenalina, la gratificación del ego que el expedicionario siente al dar con aquello que buscaba. Pero, como decía Andy Warhol, no hay ser humano que escape a otra fascinación: la de los 15 minutos bajo los focos. Lo reconozcan o no, todos los que se aventuran en el terreno aspiran a encontrar algo que merezca ser anunciado al mundo. Yo no soy diferente. Los focos que nos iluminaron a Jack Dumbacher y a mí al dar a conocer el hallazgo del primer pájaro venenoso en 1989 fueron cegadores. Desde entonces no le hago ascos a la posibilidad de visitar otra vez tan ‘especial olimpo’, pero para conseguirlo tenía que impresionar al mundo con algo que mereciera la pena. ¿El qué? Ahora que me había convertido en un ornitólogo burócrata de la conservación animal algo entrado en años, ¿qué descubrimiento de interés podía ofrecerle al mundo?

Había una posibilidad: las montañas Foja, la única cordillera importante de Nueva Guinea que no había sido explorada y que era hogar de dos peculiares misterios científicos de la era victoriana, la época de los ‘naturalistas de vitrina’, quienes, en lugar de viajar, enviaban a aventureros para que les trajesen nuevas especies. Esos misterios eran dos aves del paraíso que habían sido catalogadas gracias a que algunos especímenes muertos llegaron a estos naturalistas, pero no se tenía evidencia de su existencia. Una docena de expediciones recorrieron Nueva Guinea en busca del hábitat de estas dos aves. Fracasaron. El profesor Pared Diamond fue quien estuvo más cerca de lograrlo en 1981. De hecho, encontró una, pero en su búsqueda de la Parotia berlepschi, la segunda ave del paraíso, tan sólo dio con hembras, que no podían contrastarse con los machos documentados. Sin embargo, la descripción que hizo Diamond de las montañas Foja despertó el interés de los ornitólogos. ¿Qué se escondía en aquella cordillera perdida?

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PUNTOS CALIENTES
Lo que queda por descubrir


PAPÚA-NUEVA GUINEA
El difícil acceso al país de las maravillas



PARA SABER MÁS...
Un naturalista en Nueva Guinea Bruce M. Beehler.
www.conservation.org
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