Número: 1148
Del 25 al 31 de octubre de 2009
 
 

 
 
HISTORIA

ALFONSO X, EL REY QUE NO QUISO SER SABIO

D.R.
Alfonso X el Sabio sabía divertirse. Cazaba con halcones en la ribera del río Henares.

Fue un adelantado a su tiempo, un pionero de la globalización, un erudito en una época en la que muchos reyes apenas sabían leer. Pero sus fracasos estratégicos ocultaron su genio, que él tampoco valoró. Una gran exposición en Murcia, donde por primera vez se verán las `Cantigas´ completas, lo reivindica.



«Nada me gustaría tanto, ni el canto de los pájaros, ni el amor, ni la ambición, ni las armas... como un buen galeón que me alejara de este demonio de campiña infestada de alacranes, cuyos aguijones llevo clavados en mi corazón.» El que así se lamenta, al final de sus días, fue un hombre que fracasó en todos sus grandes proyectos: ser el gran emperador paneuropeo, unificar los reinos de la Península Ibérica, conquistar el norte de África, ganarse el respeto de cristianos, musulmanes y judíos, escribir los poemas más bellos, dictar las leyes más justas y dominar la magia y la astronomía. Con todo, Alfonso X el Sabio fue quizá el monarca más visionario del siglo XIII, después de Federico II Hohenstaufen, el Anticristo germánico que tuvo sueños aún más audaces y delirantes. Pero envejeció amargado, con fama de sanguijuela por su avidez en la recaudación de impuestos para financiar sus obsesiones, abandonado por su mujer, enemistado con los nobles, traicionado por sus hermanos y roto por la muerte de su primogénito.


Sin embargo, mientras la vida le sonrió, gozó como pocos. «En los buenos momentos, Alfonso se entregó a los placeres con pasión y disfrutó de cuanto un rey medieval podía disfrutar. Hizo la guerra contra el infiel, viajó por lugares maravillosos, conoció hombres sabios y mujeres bellas, escuchó músicas refinadas y poesías magistrales, cazó, jugó, bebió y se divirtió de mil maneras. O sea, un rey normal, lo suficientemente sabio para darse cuenta de sus equivocaciones y lo suficientemente humano para volver a equivocarse.» Así lo describe Pepe Rey, investigador de la música medieval y renacentista, y una autoridad en las Cantigas de Alfonso X.


La figura del Rey Sabio ha pasado de puntillas por la historia de Europa, a excepción de los manuales de literatura de bachillerato. Poeta... y poco más. Ahora, en Murcia, una muestra reúne por primera vez los cuatro ejemplares de las Cantigas de Santa María (un acontecimiento mundial) y casi la totalidad del scriptorium alfonsino. En total, unas 200 obras maestras del arte medieval, entre relicarios, joyas, piezas y tableros de ajedrez y otros juegos medievales como el manqala califal, códices de astronomía, miniaturas carolingias y Vírgenes de marfil, cedidas por museos y catedrales españolas, así como por la Biblioteca Nazionale de Florencia, la Bibliothèque Nationale de Francia y la British Library.


La exposición pretende mostrar al gran público la complejidad de este rey y enmarcarlo en su tiempo. «Fue el monarca más universal y brillante que produjo la Edad Media hispánica; el más universal, por la amplitud de sus conexiones, y el más brillante, por la amplitud de su cultura, por el hálito renovador de sus leyes y por la generosidad y ambición de sus empresas artísticas y culturales», explica el historiador Manuel González Jiménez. Alfonso X procuró ir más allá de los meros contactos diplomáticos con el resto de los reinos cristianos de Europa y no se limitó a las escaramuzas guerreras en sus relaciones con el mundo islámico. Era un cazatalentos nato, que fichó a médicos, filósofos y matemáticos musulmanes, por mucho que pusiesen el grito en el cielo los dominicos. Despreciaba a los lameculos. No los soportaba en la corte. «Los que dejan al rey equivocarse a sabiendas merecen pena como traidores», escribió. Su obra jurídica, científica y literaria se anticipa al Renacimiento e inicia una renovación en estas disciplinas que perdurará durante siglos y que él jamás hubiera sospechado. Como jamás imaginó que lo llamarían sabio.


Hijo primogénito de Fernando III el Santo y de la alemana Beatriz de Suabia, Alfonso X (Toledo, 1221-Sevilla, 1284) tuvo una educación atípica en España por lo esmerada. Fue criado en Orense, donde mamó el galaicoportugués, idioma que utilizaría en las Cantigas. Era burlón y de inteligencia rápida para el sarcasmo. Pasó su adolescencia en la corte de Toledo, donde pudo dar rienda suelta a su curiosidad, pero lejos de convertirse en un ratón de biblioteca sorprendió a su padre, que había caído enfermo, dirigiendo con mano firme la conquista del reino de Murcia. Tenía 22 años. Su estrategia: palo y zanahoria. Descubrió que podía ser implacable, pero también que a veces era mejor sembrar las disensiones en el bando enemigo recurriendo a alianzas con caudillos proclives a la negociación o directamente al soborno. En 1249 se casó con la infanta aragonesa doña Violante, un inmejorable partido, pues era hija de Jaime I el Conquistador. Tuvo once hijos con ella, sin contar otros cinco ilegítimos con distintas amantes. Fue coronado en 1252.

1 2 >

  
 


LAS CANTIGAS, UN `HIT´ MUSICAL DE LA EDAD MEDIA


PARA SABER MÁS...
Exposición Alfonso X el Sabio. Sala San Esteban, Murcia, del 28 de octubre de 2009 al 31 de enero de 2010. www.alfonsoxelsabio.com Reservas: (+34) 868 957 628.


HoyMotor HoyCinema LaGuiaTV Finanzas HoyTecnología HoyMujer
 xlsemanal(c)2005 Aviso legal | Mapa del web