El diario secreto de Goebbels  | | IMAGEN DEL DOCUMENTAL EL EXPERIMENTO GOEBBELS, DE SPIEGEL TV |
Cada noche, durante 22 años, el ministro de Propaganda de Hitler recogía sus conversaciones con el líder nazi. Ahora, estos escritos han salido a la luz en Francia. XLSemanal ha accedido a este documento estremecedor.
Joseph Goebbels (1897-1945) quería ser poeta, pero no consiguió publicar ni un triste verso. El resentimiento por esta vocación frustrada, aderezado con el odio a su propio cuerpo (era cojo y medía 1,50), cimentó su cinismo. «El público alemán desea ser embaucado», escribe en sus diarios. Desde 1923 hasta 1945 trabajó en ellos sin respiro hasta completar 7.000 páginas manuscritas y 36.000 dictadas que fueron confiscadas por los soviéticos. Durante la perestroika, el descubrimiento de copias microfilmadas en un archivo moscovita permitió reunir una edición completa. Para publicarla hubo que comprar los derechos al albacea de Goebbels, un siniestro banquero suizo llamado François Genoud, nazi hasta la médula.
Fue un flechazo mutuo. Hitler lo reclutó para mejorar la imagen del partido y Goebbels orquestó la campaña más sucia de la historia. «Soy un predicador, el alma del trabajador alemán está en mis manos, moldeable como la cera.» Editó revistas que se mofaban de los judíos, organizó quemas de libros y ordenó soltar ratones en los cines donde se proyectaban filmes antibelicistas. Hitler pronunciaba unos 50 discursos anuales por la radio. Pero en el estudio de grabación se embarullaba. Goebbels procuró que siempre hubiese público en el plató. Una multitud que interrumpía con aplausos al orador. Como ministro de Propaganda, hizo instalar altavoces en las calles, y miles de vigilantes procuraban que se escuchase al Führer en fábricas y cervecerías. «Cualquier hembra me hace hervir la sangre y corro tras ella», decía. Su esposa, Magda, soportaba sus infidelidades. Le dio seis hijos. Un día, tras el suicidio de Hitler, el matrimonio Goebbels se quitó la vida, pero antes asesinó a sus propios niños.
La biografía de su albacea, François Genoud, que también compró los derechos de los escritos de Hitler, es tortuosa. Durante la guerra fue espía de los nazis, traficó con diamantes y escondió toneladas de oro expoliado a los judíos. Cuando terminó la contienda, se las ingenió para blanquear su pasado y desempeñó un alto cargo en la Cruz Roja. Financió las redes que sirvieron para que jerarcas nazis escaparan de los aliados. Costeó las minutas de los carísimos abogados de criminales, como Klaus Barbie y Adolf Eichman. Feroz antisemita, financió el terrorismo árabe y estuvo implicado en el secuestro de un avión de Lufthansa en 1972. Se suicidó en 1996, a los 81 años, asediado por las denuncias y negando el holocausto. Debe de estar revolviéndose en su tumba: los beneficios de los diarios de Goebbels se destinarán a una fundación en memoria de las víctimas de los campos de exterminio.
Carlos Manuel Sánchez < volver
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| EXTRACTOS DEL DIARIO |
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¡STALINGRADO ESTÁ PERDIDO!
A mediodía, almuerzo sólo con el Führer en su refugio. La entrevista comienza... |
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TRAS EL ATENTADO FALLIDO CONTRA HITLER
Lo único que me preocupa, es que el Führer se ha hecho muy viejo... |
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UN AMBIENTE DE FIN DEL MUNDO
El jardín de la cancillería del Reich ofrece un espectáculo desolador... |
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PARA SABER MÁS...
Joseph Goebbels. Journal 1943-1945. Ediciones Tallandier. Los derechos de autor de este libro se destinarán a la Fundación Memoria de la Shoah. |


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