VIAJE AL CORAZÓN DE ETIOPÍA  | | D. R. | | Gondar: paraíso africano. El palacio de Fasiladas es, con la Fortaleza Real, uno de los lugares imprescindibles de Gondar y el que inspiró a Tolkien su Señor de los anillos. |
Gondar, Lalibela y Axum... nombres de leyenda para un país tan fascinante como desconocido. Nos adentramos en la tierra de la reina de Saba. Un apasionante viaje en el espacio y en el tiempo.
Poco sabemos de esas tierras del este africano cuyo paso al mar Rojo está cortado por Eritrea. A lo sumo, recordamos al emperador Haile Selassie; la revolución comunista de Mengistu que le quitó los poderes, pero que lo mantuvo en el poder haciéndole creer que todavía era el emperador; o su guerra con Eritrea, que finalizó con la paz de diciembre de 2000. Pero ¿de dónde vienen estos pueblos, en su gran parte cristianos, que ocupan la cuenca del lago Tana y de gran parte del recorrido del Nilo Azul desde su nacimiento, las impresionantes montañas de Simien o el Gran Valle del Rift y sus interminables desiertos?
Para viajar a Etiopía recomiendo una lectura del Libro de los Reyes 1 de la Biblia, especialmente de los capítulos 10 y 11, que se refieren a la historia de Salomón y la reina de Saba, y las referencias al Kebra Nagast o Libro de la gloria de los reyes de Etiopía, que puede encontrarse a trozos en Internet o alguna referencia en las distintas guías sobre Etiopía que hay en el mercado. No conozco ninguna traducción completa al español. Según se cuenta en esas historias, una reina con ansia de conocimiento, la de Saba, se fue a Jerusalén a aprender del rey Salomón, quien le descifró muchos enigmas y que, probablemente, la convenció sobre la autenticidad de su Dios. Según el Kebra Nagast, el hijo que nació de ambos, Menelik, robó del templo el Arca de la Alianza, que contenía las tablas de la ley y se fue con ellas hasta lo que es hoy Etiopía, depositándolas en Axum. Ahí, dicen, todavía se encuentra el Arca. En todas las iglesias y los monasterios del país copto hay misteriosas reproducciones que se sacan en procesión una vez al año. Los coptos son cristianos y sus ritos se parecen mucho a los de los judíos: practican la circuncisión y celebran el sábado.
Etiopía es un territorio donde se dan cita costumbres y religiones muy antiguas. Toda esa zona que va desde el Nilo hasta el mar Rojo parece que fue una de las cunas de la humanidad, desde nuestro antecesor, cuya réplica se guarda en el Museo Nacional de Adís Abeba, pasando por los judíos falhasas, que descienden directamente de los que no se fueron de Egipto con Moisés, o los cristianos, cuya fe se petrificó en el siglo III. Y toda la panoplia de tribus primitivas –los oromos, amaras, tigretanos, harares, somalíes, afares o sidazas– que excitan la imaginación de los `Lévi-Strauss´ aficionados que nos acercamos por estos fascinantes territorios. Ya en Tanzania me habían sorprendido los masais, vestidos con sus atuendos tradicionales y enganchados a sus costumbres, pero colgados del teléfono móvil. Aquí, en gran parte de estos lugares, no hay teléfono móvil, pues, entre otras razones, ni siquiera hay cobertura. En cambio, se da la particularidad de estar lleno de kalashnikovs –esa gran `aportación´ del comunismo soviético a la cultura mundial– y de mutilados por las minas personales de las últimas guerras.
Pedro Páez, un jesuita que gozó de la confianza del emperador Menelik II en el siglo XVII, fue el primer europeo que vio las fuentes del Nilo Azul, buscadas desde los tiempos de los césares romanos. Dejó constancia de ello en sus escritos, que ahora se están editando en castellano por primera vez gracias al meritorio empeño de Javier Reverte, quien conoce bien estas tierras. Puede leerse, también, el libro de Ryszard Kapuscinski –El emperador– sobre Haile Selassie. Pero se trata de una banalidad típica de un progre paternalista que no ha entendido nada de este país de costumbres milenarias, el único de toda África que no fue nunca colonizado y que llegó a la modernidad con el despertar de los nacionalismos a finales del XIX, con unas estructuras administrativas que distingue a los etíopes, al margen de la pobreza y de las cíclicas hambrunas, de muchos de los países del África subsahariana. Por esta razón, en Adís Abeba se encuentra ubicada la Organización de Estados Africanos.
Lo más chocante para un europeo es la ciudad de Lalibela, donde surgen del interior de la tierra esos 11 monasterios esculpidos en piedra, probablemente porque no sabían construir hacia el cielo, y que están todos conectados entre sí por una red de increíbles y sinuosos pasadizos subterráneos, algunos todavía inexplorados. Una de estas iglesias, la dedicada a San Jorge, en forma de cruz, se llama monolítica, pues es de una sola piedra. Los ritos tienen una enorme carga mística y el viajero puede pasar horas y horas extasiado en su interior. Otro lugar de inexcusable visita es la ciudad de Gondar. Allí se encuentra un conjunto de castillos cuya construcción se inició en 1636 por el rey Fassilides, que sirvió a Tolkien como inspiración de su Señor de los anillos.Jorge Trías Sagnier < volver
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EL TECHO DE ABISINIA
Por Luis Fraga |
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LOS EXPEDICIONARIOS
Luis Fraga, senador por Cuenca y miembro del Grupo de Alta Montaña de España, junto con Jorge Trías, abogado y columnista de ABC, en el mercado viejo de Adís Abeba Montañas de Simien. |
PARA SABER MÁS...
www.diversitytoursethiopia.com Solucionan una agradable estancia y se adaptan al presupuesto de cada uno. |
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