Número: 1092 Del 28 de septiembre al 4 de octubre de 2008
EN PORTADA
LOS OLVIDADOS DE IRAQ Soldados de EE.UU.: las otras víctimas
ÁLVARO YBARRA ZAVALA
En el interior de un Humvee, durante una misión por la calles de Karrada, Bagdad. La seguridad de estos vehículos está muy cuestionada; son los principales objetivos de los IEDS (bombas de carretera).
Más de 4.000 soldados norteamericanos han muerto en
iraq y 30.000 han resultado heridos desde 2003, según el Pentágono. El fotoperiodista Álvaro Ybarra Zavala rescata la historia y los rostros de esos combatientes que la actualidad relega a un segundo plano.
Entregar a un soldado un arma de fuego para que haga uso de ella en nombre del conjunto de la nación es, sin lugar a dudas, una de las tareas más delicadas de cualquier gobierno. De ahí que su formación y entrenamiento sean de capital importancia. No hay estado relevante que no dedique especial atención a este capítulo y que no debata periódicamente sus principios y criterios básicos. Tanto la clase política como los ciudadanos saben que los soldados tienen que ser enviados continuamente a misiones internacionales de muy distinta naturaleza y esperan que su comportamiento sea fiel reflejo de sus valores.
Una forma, como tantas otras, de conocer a una sociedad es analizar sus Fuerzas Armadas, porque son siempre fiel exponente de la colectividad a la que pertenecen. Lo son en el terreno de los valores. No es lo mismo primar el interés nacionalista, como ocurre en China o Rusia, que la expansión de la democracia, como es el discutido caso de Estados Unidos. Los primeros están preocupados por la seguridad de sus fronteras y tratan de influir sobre sus vecinos para que adopten políticas en consonancia con sus intereses. Estados Unidos no es una potencia regional, sino global. Su principal objetivo es la estabilidad y los mercados abiertos y sabe que la mejor forma para conseguirlo es la expansión de la democracia liberal. Si abandonamos las grandes potencias y nos centramos en las pequeñas, es evidente la diferencia entre algunos Estados europeos, preocupados porque sus Fuerzas Armadas puedan ser enviadas a territorios lejanos, para prevenir conflictos o colaborar en la reconstrucción de estados que han pasado por circunstancias trágicas, y otros, como es el caso del pequeño estado de Israel, donde el reto es sobrevivir, por lo que el conjunto de los ciudadanos tiene que asumir importantes responsabilidades en el terreno de la seguridad.
Las estrategias y doctrinas son otro terreno en el que una sociedad se retrata. La guerra de Iraq ha facilitado un formidable debate en Estados Unidos sobre cuáles son los objetivos concretos que sus unidades deben tratar de alcanzar, debate que han podido seguir millones de personas en ese país y en muchos otros. Durante años venía primando la llamada `Doctrina Powell´, referida al general del mismo nombre, jefe del Estado Mayor con los presidentes Bush y Clinton y secretario de Estado con el segundo de los Bush. Era una reacción a la experiencia vivida por el Ejército durante los duros años de la guerra de Vietnam. Según el general, las Fuerzas Armadas debían abandonar toda referencia a un uso proporcional de la Fuerza. Por el contrario, había que utilizar la superioridad para que el avance fuera tan contundente como letal, forzando una pronta rendición y la generación de un principio de disuasión sobre potenciales enemigos.