XL. Como en el caso del derrumbe del banco de inversiones norteamericano Bear Sterns, acaecido hace sólo unos meses. El Banco Central estadounidense inyectó miles de millones en el sistema bancario para impedir nuevos desastres.
G.S. Sí, así se les salvó el pellejo; prácticamente se compró su libertad. Sin embargo, el supuesto boom acabó convirtiéndose en una crisis. Y eso es lo que estamos viviendo ahora: el final de un superboom, el fracaso de una ideología equivocada. Estamos asistiendo al final de la sociedad del bienestar, al final de una era.
XL. ¿Hasta qué punto está enferma la economía estadounidense?
G.S. Creo que la recesión es inevitable. Estados Unidos prácticamente ha absorbido el dinero de la economía mundial durante años porque el dólar era la divisa base y también una divisa de reserva. Nos hemos dedicado sobre todo a pedir prestado dinero, hemos consumido más de lo que hemos producido y estamos endeudados. Pero el dólar es cada vez menos una divisa de reserva. Los precios suben, las crisis inmobiliaria y crediticia penden sobre nosotros como una espada de Damocles. Apenas tenemos margen de maniobra. Y Europa también ha cometido errores: ha subido los tipos de interés por miedo a la inflación. No es una medida inteligente. Es cierto que la recesión parte de Estados Unidos, pero los europeos están a punto de importarla.
XL. ¿Es éste el legado de la Administración Bush? Fue él quien definió la crisis económica como «un momento interesante»...
G.S. Critico a Bush por muchos aspectos de su política, pero en este campo ha sido sólo un alumno aplicado. Su peor legado es, con diferencia, la llamada `guerra contra el terrorismo´, fue el pretexto ideal para la guerra contra Iraq. Bush socavó nuestros derechos civiles y los fundamentos de nuestra Constitución.
XL. Usted afirma que Estados Unidos es el mayor obstáculo para conseguir un orden mundial estable y justo.
G.S. Sí, y lo peor es el abuso del concepto de democracia por parte de Bush. A lo largo de mi ya larga vida he dedicado la mitad de mi fortuna a fomentar la democracia en el mundo...
XL. Ha invertido miles de millones de dólares en su Instituto de la Sociedad Abierta...
G.S. … y he aprendido que la gente debe buscar su propio camino hacia la democracia. En el mejor de los casos, sólo se les puede ayudar a encontrarlo. Pero la democracia no se puede imponer. Bush ha abusado de los principios de la democracia. Ése es su legado.
XL. Sólo le quedan unos meses en el cargo. ¿Con qué sucesor especula George Soros?
G.S. Si dependiera de ustedes, los europeos, la elección sería clara: Barack Obama.
XL. ¿Y sería una buena elección?
G.S. Sí. Barack Obama es una personalidad extraordinaria. Tiene el potencial para transformar Estados Unidos. Lo demuestra su propia carrera, su vida de ciudadano negro en una sociedad blanca, sus esfuerzos por buscar la reconciliación. Tiene la capacidad para afrontar los grandes problemas del país. El día de las elecciones, a la gente sólo le interesa una cosa: su puesto de trabajo, la crisis inmobiliaria. Todo girará en torno a la economía.
XL. Muchos dudan de que Estados Unidos acabe eligiendo a un negro como presidente.
G.S. Creo que está preparado. Y sería algo positivo para el mundo. Obama posee una buena comprensión del mundo, de lo que otras personas sienten, de cómo viven. Y Estados Unidos necesita urgentemente esta comprensión del resto del mundo. Además, los republicanos han perdido todo su prestigio.
XL. Sin embargo, John McCain, el antiguo héroe de guerra, parece tener posibilidades.
G.S. Lo respeto, respeto su historia. Pero es prácticamente un fósil. No, está demasiado anclado en el pasado. Es como elegir a Herbert Hoover...
XL. … Aquello ocurrió en 1929 y terminó en la Gran Depresión.
G.S. No tengo ninguna duda de que John McCain es un buen hombre. Simplemente no es la persona adecuada para esta época.Katja Gloger < 1 2
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PRIVADÍSIMO
Hijo de un experto en esperanto. Gracias al conocimiento de esta lengua, abandonó Hungría aprovechando un Congreso.
Es agnóstico.
Es dueño del edificio más alto de Iberoamérica, Torre Mayor en Ciudad de México.
Es el tercer donante más generoso de causas benéficas del mundo. Ha donado el 68% de su fortuna.
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