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| AMENAZAS EMBASADAS ¡Cuidado: plástico muy tóxico!
Quizá el compuesto bisfenol-A no le diga nada... de momento. Biberones, latas de conserva y un buen número de envases plásticos contienen esta sustancia con riesgo de provocar cánceres, obesidad, diabetes y hasta problemas de fertilidad. Lo peor, los niveles que ya tenemos en sangre. Se lo contamos.
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Jorge tiene ya cinco meses. Su madre, Silvia, se reincorporó a su trabajo hace dos y dejó de darle el pecho. Con ayuda del pediatra, eligió la mejor leche para su bebé y compró el biberón más caro. Luego se enteró de que éste, fabricado con policarbonato (el plástico con el que se fabrica la mayoría de los biberones), libera una sustancia que podría ser tóxica para su bebé... y para toda una (neonata) generación.
El culpable, el bisfenol-A o BPA, uno de los productos químicos con mayor volumen comercial en el mundo. Su riesgo, que no es un material estanco; partículas de BPA pasan a los alimentos y penetran en el sistema digestivo. Estudios realizados en EE.UU. y avalados en nuestro país por el Hospital Clínico de la Universidad de Granada confirman que el 95 por ciento de la población estaría `infectada´.
Pero, ¿de qué riesgos estamos hablando y cómo actúa esa sustancia en nuestro organismo? «El bisfenol-A puede producir alteraciones en ese minucioso servicio de mensajería que es el sistema endocrino», explica el doctor Ángel Nadal, director de la Unidad de Fisiología Celular y Nutrición del Instituto de Bioingeniería de la Universidad Miguel Hernández de Elche (Alicante), que lleva diez años estudiando los efectos de bisfenol-A. «De momento, los estudios con ratas y ratones demuestran que, incluso con niveles muy bajos de exposición, el BPA puede perturbar hormonas del desarrollo, estimular la pubertad precoz, afectar a la fertilidad, aumentar el número de adipocitos (células de grasa), inducir alteraciones precancerosas en las células e incluso favorecer la aparición de problemas de conducta. Además, hemos comprobado que los mismos niveles de bisfenol-A detectados en la población americana pueden afectar a las células pancreáticas y ser factor de riesgo para desarrollar diabetes del tipo 2.»
Las evidencias se acumulan. Recientemente, un consorcio de grupos defensores de la salud pública y el medio ambiente de los EE.UU. demostró que las marcas de biberones más importantes del país liberan bisfenol-A. La temperatura es un dato relevante. Cuando los biberones de las 19 marcas testadas se calentaban a 80º grados, esta sustancia era desprendida en cantidades significativas. Además, lo hacía en mayor cantidad con ácidos o grasos –zumos o leche– que con agua.
La industria intenta calmar los ánimos. El Consejo Químico Americano se apresuró a esgrimir, entonces, un informe de 2006 de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, según el cual «los niveles de BPA a los que está expuesta la población no suponen riesgo para la salud. El bisfenol-A lleva utilizándose desde hace 40 años y ningún país ha prohibido o restringido su empleo», argumentan. Así, las autoridades sanitarias de la UE y de EE.UU. defienden el empleo de los plásticos de policarbonato para el consumo y aseguran que la exposición a bisfenol-A es segura incluso en cantidades 25 veces superiores a las detectadas en los biberones. Pero... ¿a qué atenerse?
Muchos investigadores insisten en que los límites de seguridad establecidos por las autoridades sanitarias a uno y otro lado del océano son demasiado altos. Algunos, como Frederick von Saal, profesor de miología del desarrollo de la Universidad de Misuri, indican que «sus efectos hormonales en fetos y bebés pueden producirse con niveles mucho más bajos de los que se han establecido como seguros para los adultos, puesto que tanto su sistema reproductor como su cerebro y neuronas, aún están desarrollándose».
Las críticas de Von Saal y otros investigadores se centran en que los niveles considerados hoy como seguros «se basan en estudios de toxicidad realizados en los años 80», con los instrumentos disponibles en la época y con las investigaciones (parciales e insuficientes) realizadas hasta entonces. «Aquellos estudios sólo valoraron los efectos de dosis altas de bisfenol-A», explica Von Saal. «Hoy se sabe que esa sustancia en dosis muy bajas está provocando incontables efectos nocivos en animales, incluidas alteraciones endocrinas, daños en los cromosomas y aumento de la muerte de embriones.»
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EN BUSCA DEL BIBERÓN PERFECTO
Las asociaciones de consumidores norteamericanas han elaborado una guía con consejos prácticos sobre cómo debe ser un biberón totalmente saludable. |
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CÓMO RECONOCER EL PELIGRO
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ALTERACIONES GENÉTICAS POR SUSTANCIAS QUÍMICAS
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LA OPINIÓN DEL EXPERTO
Nicolás Olea, catedrático del Hospital Clínico de la Universidad de Granada.
«A pesar de su enorme producción, no hay legislación para BPA». |
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CHUPETES SOSPECHOSOS
A principios de marzo, Consumo ordenó la retirada del mercado de unos chupetes peligrosos por riesgo de asfixia para el bebé. No era por los componentes de plástico, sino porque la tetina se separaba con facilidad, pudiendo provocar la asfixia del bebé. También se ordenó retirar del mercado varias cadenas y un broche que se rompen con facilidad. |
PARA SABER MÁS...
www.bisphenol-A.org. Web de la industria norteamericana de plásticos.
www.efsa.europa.eu. Página de la Agencia Alimentaria Europea. |
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