Número: 1044
Del 28 de octubre al 3 de noviembre de 2007
 
 

 
 
ENTREVISTA

D.R.
ALAN GREENSPAN
«Las mejores ideas se me ocurren en la bañera»


Sus palabras hacen temblar tanto a jefes de Gobierno como a especuladores. A los 81 años, el que fuera presidente de la Reserva Federal estadounidense más influyente de todos los tiempos salda cuentas con políticos y empresarios en sus memorias. Con XLSemanal habla de la crisis, el euro y la seducción.



Este experto en economía, que ha trabajado a las órdenes de Richad Nixon y Gerald Ford, de quien llegó a ser amigo íntimo, y que fue presidente de la Reserva Federal de EE.UU. durante más de tres lustros, ha abandonado su proverbial discreción. En las memorias que acaba de publicar arremete contra Bush y su política económica y social. Republicano de toda la vida y famoso por su lenguaje críptico, Greenspan, esta vez, habla claro.


XLSemanal. Señor Greenspan, usted casi siempre lleva la cabeza gacha cuando anda por la calle. ¿Busca dinero por el suelo…?
Allan Greenspan.
[Ríe] Es una vieja costumbre. Cuando era joven, mi primo y yo buscábamos monedas perdidas en la playa, cerca de Nueva York. Y siempre encontrábamos alguna. Incluso en 1933, en plena Gran Depresión. De ahí me quedó la costumbre de caminar con la vista clavada en el suelo. Más tarde tuve que obligarme a levantar la cabeza para descubrir el mundo. Se puede decir que aquello significó un paso atrás en mi forma de vida.

XL. Ser presidente de la Reserva Federal estadounidense lo convirtió en estrella. Lo alababan como al «salvador de la economía mundial» y se hizo famosa su forma de hablar, con acertijos. Casi nadie entendía lo que quería decir. ¿Lo hacía adrede?
A.G.
Me resultó muy difícil acostumbrarme a vivir bajo los focos. Nunca terminé de sentirme del todo cómodo con ese papel de ser el supuesto encargado de tomar las decisiones.

XL. Incluso el grosor de su cartera se convirtió en un indicador para saber si se avecinaban buenas o malas noticias…
A.G.
Sí, aquello lo hacía un canal de televisión. Crearon algo llamado el ‘indicador carteril’. Cuando mi cartera no abultaba mucho, significaba que la economía iba bien y, cuando era muy gruesa, quería decir que había estado trabajando mucho y que iba a anunciar una subida de los tipos de interés.

XL. ¿Y qué había de verdad en ese indicador?
A.G.
El grosor dependía de si llevaba un bocadillo dentro o no.

XL. Otra leyenda acerca de Greenspan: todas las mañanas, desde hace 30 años, se mete en la bañera a las 5.30 y se pasa una hora entera en agua caliente. ¿Por qué?
A.G.
Aquello empezó en 1971, tras un ataque de lumbago. Mi traumatólogo me aconsejó que pasara una hora todas las mañanas en la bañera, con el agua muy caliente. Y me gustó. La bañera es el lugar ideal de trabajo. Puedo leer, escribir… Nadie me molesta. Se me han ocurrido muchas buenas ideas en la bañera. Todavía tengo la costumbre. Me llevo papeles, mi bloc, mi pluma…


(Ver entrevista completa en XLSemanal 1043).

Katja Gloger y Norbert Höfler

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