Número: 1034
Del 19 al 25 de agosto de 2007
 
 

 
 
EN PORTADA

PUNSET Y EL AMOR
«La gente feliz está siempre enamorada»

CELEDONIO/EL DIARIO MONTAÑÉS

Ni romántico ni culturalmente determinado. El amor es un instinto práctico. Pero su utilidad es de tal índole que de ella dependen nuestra felicidad y hasta nuestra supervivencia. En su próximo libro, y en esta entrevista, Eduardo Punset desmonta los tópicos que lo rodean.



Los tilos que ahora nos protegen del sol los plantó Eduardo Punset hace 30 años. «Lo que se reían mis hijas cuando me veían con apenas unos palitos y les decía, ‘un día os darán sombra’.» Elsa, la mediana de sus tres hijas y desde hace dos años su asistente, asiente sonriente mientras sus dos hijas corretean entre los árboles, ajenas al esfuerzo de su abuelo por ‘levantar’ esta magnífica masía del Ampurdán. Aquí recala entre viaje y viaje y escribe sus libros. Primero fue sobre la felicidad, ahora sobre el amor (Viaje al amor, ed. Destino), y habrá un tercero: sobre el poder. En su despacho, fotos y recuerdos de su época de ministro, en el Fondo Monetario Internacional... Dan ganas de hacer un repaso de su vida, pero no estamos aquí para hablar de política sino de aquello que más le gusta y a lo que se dedica en exclusiva desde hace 11 años: la divulgación científica. Así que vamos al grano.


XL Semanal. ¿Qué es el amor?
Eduardo Punset.
Un instinto de supervivencia.

XL. Empezamos poco románticos...
E.P.
Es que el amor tiene una explicación evolutiva muy precisa en nada vinculada al romanticismo. Es un instinto de superviviencia en el sentido de que ningún organismo intenta vivir solo. Hace 3.500 millones de años, la primera célula necesitaba que alguien la ayudara a respirar un aire que se estaba oxigenando y, por lo tanto, convirtiendo en letal. Así que si pasaba por allí otra célula `inmune al oxígeno, le pedía que se quedara con ella.

XL. Es lo que llama la fusión irrefrenable del otro, lo que nos lleva a que el amor es, antes que nada, práctico. Pero aclaremos una cuestión: ¿de qué amor hablamos? ¿Del amor en general, a nuestros padres, hermanos y amigos, o del amor de pareja?
E.P.
La neurología moderna cuestiona estas distinciones. Los circuitos activados por el amor materno, fraternal o el amor romántico son los mismos. Es más, son los mismos circuitos para el amor que para el desamor. Lo que pasa en el cerebro del bebé al que dejan llorando en la cuna hasta que revienta es exactamente lo mismo que le pasa al adulto cuando ha perdido a su gran amor. Y lo más tremendo es que los recursos con que cuentan uno y otro son igual de insignificantes. El adulto no tiene más recursos para hacer frente al desamor que el bebé para sobrellevar el desamparo o el abandono de la madre.

XL. Hombre, algún recurso más tendrá, aunque sólo sea porque puede hablar...
E.P.
Bueno, el adulto puede recurrir a terceras personas para que lo alivien, puede comunicar su sufrimiento, pero en realidad no le sirve de nada, porque en el enamorado se produce una especie de obnubilación, se activan unos mecanismos que llamamos los inhibidores latentes y que le `aislan´ de cualquier consejo exterior: no ve más que el amado, no ve sus defectos. En este sentido, la situación es la misma.

XL. Después de afirmar en su último libro que el alma está en el cerebro, ahora insiste con el amor...
E.P.
Una de las grandes contribuciones de la neurología moderna, al disponer de la tecnología para estudiar neurona por neurona el mecanismo cerebral, es descubrir que todo está en el cerebro: el alma, las ideas, todo... Es imposible disociar materia e ideas. Y sí, el amor también está en el cerebro.

XL. Dice que uno envejece cuando deja de enamorarse. Es decir que si pudiésemos estar enamorados constantemente, no envejeceríamos. Ni los radicales libres, vamos...
E.P.
Exacto. Digámoslo de otro modo: una forma de envejecer es no enamorándose. Esto es un proceso paralelo al equilibro que se rompe cuando llega la muerte. No hay un gen que diga «me voy a morir tal día a tal hora». Lo que hay es un equilibrio transitorio entre agresiones a la célula –vía contaminación, estrés, etc.– y la capacidad regeneradora de esa célula. Cuando este equilibro se rompe, termina la vida. Yo sugiero que el amor, lejos de ser una agresión, alimenta la capacidad regeneradora de la célula. Ahora sabemos que el estrés causado por una desgracia, aunque sea imaginada, reduce el volumen del hipocampo, un órgano central del cerebro para la memoria y para la planificación de la vida. Esto ya se ha podido medir.

XL. Pero el amor también estresa y el desamor ni le cuento...El desamor debe ser malísimo para la salud.
E.P.
Lo bueno es que la persona tiene la posibilidad y el potencial para enamorarse de nuevo. Y, precisamente, uno de los grandes enigmas a los que me gustaría dedicar tiempo en el futuro es al análisis de la capacidad infinita de la gente para hacerse infeliz...

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AMORES CON HISTORIA


 HISTORIA DEL AMOR  

01. DARWIN CEGADO
02. GOETHE EQUIVOCADO

03. Y PUNSET... DESORIENTADO

LOS LECTORES PREGUNTAN

EDUARDO PUSET
De la política a la ciencia

EL GRAN TEST DEL AMOR
¿Cuál es mi capacidad de amar? Responda asignando una puntuación de entre 1 y 9 a cada enunciado. El 1 indica que no está «Nada de acuerdo» con esa frase, y el 9 que está «Completamente de acuerdo». Punset recomienda que se tome su tiempo para responder y, claro, que sea sincero.

PARA SABER MÁS...
XLSemanal regala El viaje al amor Sorteamos 20 ejemplares del libro de Punset, editado por Destino, entre quienes respondan correctamente (xlsemanal@tallerdeeditores.com) a la siguiente pregunta: ¿Cómo se llama la hormona que se descarga al hacer el amor?


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