Número: 1016
Del 15 al 21 de abril de 2007
 
 

 
 
EN PORTADA

PAU VS. BUENAFUENTE

JAVIER OCAñA

Dice Pau Donés que le cuesta mucho transmitir sus emociones. Por eso pensamos que nadie como un amigo –y fan– para entrevistarlo. Andreu Buenafuente se encontró con el líder de Jarabe de Palo en Formentera para hablar de su nuevo disco, la paternidad,los 40, el compromiso… de la vida. Pau lo tiene claro: «¿Feliz? Yo lo que quiero es vivir contento.»



Me gustan los artistas que se emocionan con lo que hacen. Que se comprometen primero con ellos mismos, para luego conectar con losdemás. Me gustan los artistas que aportan singularidad y toque personal al estandarizado mundo de la música, donde a menudo priman las tendencias y los productos, antes que los artistas. Nadie lo reconocerá, pero el dinero y su necesidad ensombrecen más de un proyecto, digamos, `difícil´. Me gustan los cantantes que dicen la verdad, porque la mentira, además de las patas cortas, no tiene música de fondo. Y, si la tiene, suena desafinada. Por eso me gusta mi amigo Pau Donés y por eso acepté, encantado, subirme en un barco y encontrarme con él en un playa del Mediterráneo, diez años después de que nuestros pasos se cruzaran y con un buen motivo como excusa.


Nos comimos una buena cantidad de pescado y ese vino que aclara las ideas, me enseñó su casa, me presentó a sus amigos, me contó su vida y sus nuevas canciones, recogidas en Adelantando (oportunísimo título en estos momentos), y me abrió un poco sus sentimientos. Aunque no me gusta preguntar para no molestar, esta vez era necesario. Para entender la década más importante de su vida, justo en la desembocadura del nuevo disco. Han pasado diez años, cinco discos, cuatro millones de copias, un reguero de glorias, de vértigos, de espinas, de amor y su compañero el desamor y mucha música. Como siempre, mucha música. Todo ha sido regado por las canciones. Por las suyas y por las que le gustan. Por sus sonidos y por los que se incorporan a su imaginario con una frescura marca de la casa. La capacidad de mezcla de Pau es infinita y generosa. Cambia los compases y los instrumentos como dicta su carácter inquieto. Vuela hacia donde está la vida. Maneja su destino. No puede parar. «A veces, me han dicho que vivo muy deprisa.» Es un curioso, un verdadero `buscador´, en el sentido más amplio del término. En eso nos parecemos un poco. «Soy músico de vocación», me dijo. Me gusta la palabra. `Vocación´. Un poco en vías de extinción. Pau ya tiene 40 años, una hija, un saco de canciones y una furgoneta con el depósito lleno. ¿Qué es lo que te empuja a seguir?, le pregunté para empezar.


Mi amigo no se plantea si sigue o no. Simplemente, ésta es su vida: componer canciones y contarlas/cantarlas. «Quiero morir en el escenario», me confesaba. Lo creí. Nada es más bonito para él ni más reconfortante. Nada mejor para justificar los miles de kilómetros recorridos y las toneladas de notas entregadas por medio mundo.


Cantar y cantar. Todo lo demás es accesorio. Le molestan, lo noto, todos los problemas que se supone que genera la música. Las reuniones, los interlocutores a veces poco cualificados, los planings y el sinfín de escollos accesorios que sólo desenfocan y desconcentran. Le preocupa hasta cierto punto que el futuro venga con una sobrecarga farragosa de peajes, pero eso ya se verá. De momento lo asume, aunque le joda, pero que nadie se engañe: a la que puede, vuelve a su camino natural, que son las canciones, la expresión artística. Un camino que le regaló la vida hace diez años y que estoy convencido de que es lo mejor que le ha pasado. Porque la suerte se busca, vale, pero luego se alimenta con talento. Pau `persiguió´ a Joan Mas, propietario de Tarantos, en Barcelona, para que le dejara una noche, ya que venían los de la discográfica a verlo. «Sí, sí, Tarantos. Me dijo que no, que no podía. Antes de colgar, me preguntó: `Oye, ¿tú tienes mucho morro, no? Tengo un hueco y es tuyo´.» Gracias a aquella perseverancia deslumbró a los emisarios y empezó un poco más tarde la leyenda de La flaca y la eclosión del denominado rock latino. Y Jarabe de Palo, en la cresta de aquella gigantesca ola. De repente, un chaval de Barcelona que había decidido consagrarse a su sueño se vio tocando en las calles de Nueva York para una marca de tabaco (antes de la prohibición) que lo encumbró al cielo. De Nueva York al cielo de los superventas. Él estaba en el momento justo y en el sitio preciso. Pocos años más tarde llegaría el conocido desmoronamiento de los cánones de la industria discográfica, el terremoto de la piratería, «prefiero llamarlo robo, porque los piratas molan», el desembarco de Internet y sus masivas descargas que patean los derechos de autor. La venta de la música se precipitó como un gigantesco castillo de naipes y el juego parecía que dejaba de ser divertido. Según me confiesa: «Desde que tengo uso de razón, siempre he tenido la sensación de necesitar unos cambios potentes en mi vida cada equis tiempo. Siempre lo he notado. Primero, con la muerte de mi madre; luego, en la universidad; más tarde, en la publicidad, donde tenía que vender patatas fritas, y luego, cuando me dediqué a lo que realmente me gustaba, que es la música. Lo que sí veo es que ahora se ha perdido un poco el respeto. Como si todo el mundo pudiera hacer canciones». Y de repente, me suelta una verdad como un templo: «Ésta es la primera vez en la vida que hago algo sin interés económico».

1 2 >

  
 


ANTES DE
LA FLACA



BUENAFUENTE: Pau ya tiene 40 años, una hija, un saco de canciones y una furgoneta con el depósito lleno. ¿Qué es lo que te empuja a seguir?, le pregunté para empezar...
PAU: Soy un músico de vocación. No quiero perder la ilusión de hacer esto. Quiero seguir subiendo a un escenario con dignidad, divirtiéndome y que me respeten


BUENAFUENTE: Con La flaca, de repente, un chaval de Barcelona consagrado a su sueño se vio tocando en las calles de Nueva York.
PAU: Me han dicho que vivo muy deprisa. Siempre he tenido la necesidad de cambios en mi vida. Primero fue con la muerte de mi madre; más tarde, cuando dejé la publici-dad por la música...



BUENAFUENTE: Libertad y felicidad. Deberíamos tatuárnoslo en la frente. Sus canciones son un himno contra la rutina. Se pegan a la memoria.
PAU: Algunos dicen que repito las mismas palabras. ¿Alguien criticaría a Lennon por repetir Let it be? No digas que una canción es mala. Di que no te gusta. No hago canciones malas.

PARA SABER MÁS...
Entrevista a Andreu Buenafuente


HoyMotor HoyCinema LaGuiaTV Finanzas HoyTecnología HoyMujer
 xlsemanal(c)2005 Aviso legal | Mapa del web