MARTIRIO DE MASCOTAS  | | SUR |
Vienen desde perreras ilegales de países del Este. Unos 45.000 cachorros cruzan cada año nuestras fronteras. Muchos mueren en el viaje. Pero aquí no acaba su pesadilla: el resto desarrolla graves enfermedades a los pocos meses. Es el drama del pedigrí de saldo.
Los veterinarios no dan abasto después de las fiestas navideñas. Las protectoras estiman que al menos uno de cada diez perros de raza que se han regalado padece ahora diarreas, vómitos, fiebre y otras enfermedades incubadas durante la cría y el transporte de los cachorros, importados de países del Este. Muchos morirán. Pero no acaba ahí el drama. En los próximos meses, perros aparentemente sanos manifestarán síntomas de graves enfermedades hereditarias, como displasia o ceguera progresiva, que pondrán a sus dueños en la tesitura de llevarlos al quirófano y afrontar los gastos de operaciones que cuestan más de mil euros. Reclamar a las tiendas es frustrante. A lo sumo, el vendedor suele ofrecer la posibilidad de cambiar su mascota por otra, como si fuera un electrodoméstico defectuoso. Si se tiene en cuenta que estos perros cuestan unos 50 euros en el país de origen y se venden en España a precios que multiplican por diez y hasta por 20 ese valor, la tienda nunca pierde dinero por muchos cachorros que tenga que cambiar. Y, además, los clientes, ya encariñados con sus animales, rara vez aceptan ese trueque.
Es un negocio suculento, pues en España seis de cada diez familias conviven con un animal doméstico y el 35 por ciento lo compra en tiendas, mientras que sólo un
20 por ciento lo adopta en perreras, un diez acude a criadores selectos y el resto se ventila entre particulares.
Hungría, Eslovaquia y Chequia se han convertido en fábricas de producir cachorros de raza destinados al mercado español. Allí están ubicadas las más descomunales puppy mills (granjas de mascotas) europeas. A las hembras se las encierra en jaulas donde enlazan una preñez con la siguiente. Se cruzan ejemplares de la misma familia (padres con hijos, hermanos). Un incesto canino de proporciones industriales. Cuando una raza se pone de moda, van a saco. Esta temporada se llevan los carlinos, los beagles y los frenchies (bulldog francés). Los cachorros, en ocasiones con microchips pirata, son transportados en camiones y en unas condiciones que ni los barcos negreros. Muchos llegan enfermos a las tiendas o desarrollarán enfermedades hereditarias a los pocos meses por culpa de la consanguinidad. Se venden por 500, 600 y hasta 1.200 euros, cuando cuestan 50.
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BRINA
Doberman con cataratas |
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ASIA
Boxer con estenosis de corazón |
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CHARCO
Golden retriever con displasia de codo |
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SANDRA RODRÍGUEZ: CRIADORA MODELO
«Por culpa de cuatro desgraciados pagamos los que hacemos las cosas bien» |
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