Número: 996
Del 26 de noviembre al 2 de diciembre de 2006
 
 

 
 
EN PRIMER PLANO

ANDRÉS FERNÁNDEZ
LA OTRA VIDA DE ESPERANZA

Esta semana sale a la venta la biografía autorizada de Esperanza Aguirre. Su autora, Virginia Drake, nos avanza en exclusiva algunos episodios del libro en los que la presidenta de la Comunidad de Madrid habla por primera vez de su vida privada: su infancia, sus novios, su marido...

¡Qué pena que no sea chico, llegaría a ministro!
Esperanza es la mayor de ocho hermanos y nació el 3 de enero de 1952 en Madrid. A su madre le hubiese gustado que el primero de sus hijos fuese varón; sin embargo, su padre se mostró feliz con su primogénita en brazos.
«Cuando nací, fui una bola llena de pelos rojos», dice Esperanza. A finales de noviembre del mismo año nació Isabel, y el poeta Jaime Gil de Biedma le dedicó un verso a su prima: «En el 52 has parido dos». Y cuentan que un día, antes de que Esperanza empezara a andar, su abuelo Aguirre, que sentía auténtica devoción por ella, observando sus reacciones comentó: «Esta niña es listísima, ¡qué pena que no haya nacido chico porque llegaría a ministro!».

“La mayor y la peor”
A los 14 años, Esperanza era responsable y sacaba buenas notas en el colegio, aunque, como ella misma reconoce, sin estudiar demasiado: «Saqué muchas matrículas estudiando poco y estaba yo muy crecida, hasta que llegué a sexto de bachillerato y, en el primer trimestre, en un examen de física me cargaron. Me pareció horriblemente difícil el examen, así que yo pensé: `Si yo lo estoy haciendo así de mal, cómo lo harán estas pobres...´. Cuál fue mi sorpresa cuando, días después, dieron las notas y ‘estas pobres’ aprobaron todas porque habían estudiado y a mí me catearon por confiada. Ése fue mi primer suspenso y me sentó fatal. A partir de ahí empecé a estudiar en serio».
Ser la mayor de una familia numerosa no siempre tiene ventajas, tal y como Esperanza advierte: «Tenía un montón de hermanos pequeños, que daban muchísimo el coñazo, hacían ruido, no me dejaban hacer los deberes, me estropeaban los cuadernos, me arrancaban hojas… Es verdad que yo era bastante responsable, pero no creo que fuese muy dócil porque recuerdo que la señora que nos cuidaba siempre decía de mí: `La mayor y la peor´. Y su hermana Piedy recuerda: «A veces nos vestían igual a las tres mayores y Espe se rebelaba porque ella era muy alta y mi madre le seguía haciendo vestirse con faldas escocesas y boina. Le parecía que iba haciendo el ridículo y más de una vez la boina acabó por el hueco del ascensor».
Cuando Esperanza Aguirre recuerda a su padre, lo hace con especial cariño: «Era un señor encantador, nunca discutíamos con él, era de carácter apacible, bondadoso, de poca firmeza porque los pantalones en mi casa los llevaba mi madre. Mi padre tenía una oficina a la que yo creo que llegaba todas las mañanas tarde porque nos llevaba al colegio en coche, era muy dormilón. La figura de autoridad en mi familia era mi abuelo paterno, un señor que se había hecho a sí mismo, cuya familia no tenía dinero pero que le había ido muy bien en la vida y había trabajado mucho».

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PARA SABER MÁS...
La presidenta, editado por La Esfera de los Libros, sale a la venta el 21 de noviembre.


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