Número: 995
Del 19 al 25 de noviembre de 2006
 
 

 
 
EN PRIMER PLANO



Una mala educadora
A Fernando Ramírez de Haro, su trabajo en el campo le exigía estar continuamente fuera de Madrid, pero la flexibilidad de horarios le permitió ocuparse muy directamente de sus hijos: «Mi marido es un gran educador de niños, para él lo importante es darles seguridad en sí mismos. Y lo consigue. Es capaz de ponerle mucho tesón y quedarse una noche en vela si alguno de ellos necesita que hable con él. Mi padre era un encanto de hombre, pero no era muy buen educador –reconoce Esperanza–, mi marido sí lo es y yo soy bastante mala, la verdad, más bien como mi padre».

Pieza de caza mayor
En 1996, Esperanza Aguirre forma parte del primer Gobierno de José María Aznar como ministra de Educación y Cultura. Una de las primeras batallas que tiene que librar es la del descuento en los precios de los libros de texto; y la da, no sólo frente a los grandes editores, sino también frente al Ministerio de Economía. El diario El País le dedica entonces un amplio reportaje titulado Los patinazos de la ministra. Aquel día, cuando Esperanza acudió a una reunión del Comité Ejecutivo Nacional, Álvarez Cascos le dio la enhorabuena: «¿Por qué?», dijo Esperanza. «Por la doble página de El País –le dijo Cascos–, eso significa que has pasado a ser pieza de caza mayor. ¿No te has dado cuenta de que El País no gasta una doble página en políticas irrelevantes? ¡Has pasado a ser política de primera línea!».
«Aquella frase de Paco Cascos no la olvidé nunca. No sólo me dio ánimo y apoyo en ese momento, sino que me ayudó a que en sucesivas ocasiones no me afectaran demasiado los artículos y editoriales que me dedicaron con tanto interés.»

Zara, su templo de moda
Esperanza apenas tiene tiempo para ir de compras y rara vez consigue escaparse para, a salto de mata, entrar en alguna tienda; por eso siempre aprovecha los viajes, los aeropuertos... para comprar algunas cosas. No es ninguna leyenda que Zara es su templo de la moda. Los trajes de chaqueta que usa a diario llevan casi todos esa firma. Para los de noche, Esperanza tiene en su tía Malu una cómplice. Viuda y sin hijos, se vuelca con ella y le regala algunos trajes que suelen hacerle a la medida las modistas Dolores y Teresa.
«Es verdad que la tía Malu me regala los trajes de noche y me presta sus joyas y sus pendientes –reconoce la propia Esperanza–. Nunca he llevado trajes prestados por los modistos para asistir a nada.»

No llega a fin de mes
La presidenta de la Comunidad ha cumplido 30 años de servicios al Estado, pero no se queja del dinero que ha ganado durante todo este tiempo: «No estoy en política para ganar dinero, eso está claro, nunca me he planteado mi carrera en términos de rentabilidad. Siempre he pensado que nunca me voy a morir de hambre, porque tengo mis oposiciones y lo mismo que gano ahora en la Comunidad lo podría ganar en el Ministerio si volviera. Además, hay mucha gente que, con sueldos más bajos que los que yo he tenido, vive muy dignamente, así que no voy a quejarme. Lo que se puede conseguir con dinero ya lo tengo y no ambiciono más». Como ocurre en casi todas las familias, también en la suya la mayor parte del presupuesto se le ha ido siempre en la educación de los hijos y en mantener la casa: «Lo que peor llevo es la factura de la electricidad –dice–, tengo unos techos altísimos y la calefacción es eléctrica, ¡un horror!». «No tener pagas extra me tiene mártir, las he tenido toda mi vida y las echo de menos en Navidad y en verano. No es que haga números a final de mes; es que muchas veces no llego, con la excepción de cuando fui presidenta del Senado, que entonces sí cobraba un buen sueldo. En el paso del Senado a la Comunidad dividí casi por dos los ingresos.»

Virginia Drake

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PARA SABER MÁS...
La presidenta, editado por La Esfera de los Libros, sale a la venta el 21 de noviembre.


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