Otro de los aspectos que ha descubierto es que no sólo el origen social determina el éxito en los estudios, también el territorial. En las comunidades del arco mediterráneo es muy fácil encontrar trabajo en el sector servicios y el dinamismo en el empleo empuja a los jóvenes a que dejen de estudiar.
Pero hay más variables que llevan al fracaso escolar. Las estadísticas dicen que los hijos de padres separados suelen obtener peores resultados; los nacidos de septiembre a diciembre, también, así como los miembros de familias numerosas. «A igualdad de todo lo demás, es decir, independientemente del nivel económico –explica Jorge Calero–, un hijo solo es mucho más probable que estudie que un hijo que pertenece a una familia con tres hermanos. Para los padres es más difícil mantener la atención, el énfasis y el cuidado que se da y acaban siendo menos exigentes».
Más allá de las causas sociológicas, hay expertos que hablan de la falta de motivación de alumnos y profesores. «Los chicos se aburren en la escuela porque no encuentran atractivo para estar allí –explica Rafael Pérez, director del proyecto educativo Construir las matemáticas–. El profesorado debe ser el motor de todo el sistema educativo, pero está desmotivado, en parte, porque se le ha perdido el respeto. La administración educativa le ha ido quitando autoridad y muchos se encuentran incómodos en un papel cada vez más limitado. Hay que apoyar al profesorado y dotarlo de medios. La tecnología tiene que formar parte de la educación, pero no como un hecho anecdótico, que es lo que están haciendo la mayoría de las comunidades autónomas».
Francisco Javier Arroyo, psicólogo y profesor de técnicas de estudio, cree que Internet es el futuro de la enseñanza. «No es lo mismo leer del libro una lección de historia sobre la Revolución Francesa que hacerlo vía Internet, con vídeos, páginas interactivas… El problema es que la tecnología hace que consigamos cosas con un clic, y esta generación piensa que el estudio es igual. No se dan cuenta de que el estudio requiere esfuerzo, con un solo clic de ratón no vas a memorizar, y esto es algo que tienen inconscientemente aprendido y los lleva a la ley del mínimo esfuerzo».
Hay quien insinúa que el alto porcentajede abandono prematuro español tiene que ver con la incorporación de inmigrantes al sistema educativo, pero los expertos lo niegan, ya que de momento se concentran en los cursos más bajos y su impacto es imperceptible.
Las estadísticas son alarmantes, pero ¿qué podemos hacer para recuperar a esos jóvenes? Jorge Calero recomienda a las instituciones educativas una serie de políticas: por un lado, permitir o facilitar que la gente estudie y trabaje simultáneamente, fomentando asignaturas en bachillerato con contenidos más profesionales; otra propuesta es que reformen el sistema de becas para que puedan ayudar económicamente a los estudiantes en secundaria y bachillerato y, por último, un programa de intervención educativa muy temprana, de cero a tres años.
«Se está detectando –explica Calero– que en esta franja de edad es cuando comienzan las diferencias en el sistema educativo. Una escuela infantil de alta calidad aplicada a los niños que tienen más dificultades desde el origen puede ser muy beneficioso y evita problemas que se siguen arrastrando toda la vida.»
Isabel Navarro < 1 2 3
|
|
 |
JOSU, 17 AÑOS. ESTUDIA PRIMERO DE BACHILLERATO
«Soy tan vago que prefiero suspender a hacerme la chuleta» |
| | |
 |
ALEJANDRA, 18 AÑOS. DEJÓ LA ESO CON 16
«En mi grupo de amigos, todos hemos pasado de estudiar, y desde los dieciséis años cada uno lleva su vida» |
| | |
 |
JORGE, 16 AÑOS. ESTUDIA 3º Y 4º DE ESO
«De pequeño usaba la lógica y aprobaba todo. Pero en la ESO ya no había más remedio que estudiar, y yo no podía» |
| | |
 |
ESTHER, 17 AÑOS. QUIERE ACABAR LA ESO EN LA ESCUELA DE ADULTOS
«Al principio, mi madre me reñía por las notas, pero ahora está contenta porque sabe que me he esforzado» |
| | |
|