En este gabinete psicopedagógico tratan de inculcar a los alumnos temas como la concentración, hacer un subrayado o tomar apuntes. Los cursos duran un fin de semana y cuestan 120 euros, pero en ocasiones el psicólogo se desplaza fuera de Madrid para asistir a un alumno a domicilio y sus honorarios pasan de los 700 euros. «Viajo constantemente dando cursos particulares en familias con un alto nivel adquisitivo. No sirve de nada que los padres tengan un alto nivel cultural si no apoyan a los chavales diariamente con un estudio dirigido. Es muy importante que los padres se preocupen por ellos activamente, pero, a veces, también me encuentro con lo contrario, padres que están completamente encima de los hijos, que pretenden que sean perfectos, y los han bloqueado por culpa de tantos psicólogos, logopedas y profesores particulares».
Pero en España no sólo hay un alto índice de fracaso escolar, el dato más preocupante es que uno de cada cuatro jóvenes da carpetazo a la educación y se incorpora al mundo laboral sin cualificación. Muchos, cansados de repetir y pasear los libros, deciden entrar en la ESPA (la educación para adultos) para sacarse el título de la ESO de una vez. La ESPA tiene menos asignaturas y los profesores son menos exigentes, así que las aulas se están llenando de chavales que no son adultos, pero quieren tomar la vía rápida. Según el informe Panorama de la educación 2006, elaborado por la OCDE, el 25 por ciento de los alumnos no termina la ESO y el 31 por ciento no continúa sus estudios tras finalizar la enseñanza obligatoria. De hecho, España es el cuarto país con mayor tasa de abandono educativo, por detrás de México, Turquía y Portugal.
Los expertos avisan de que si no se frena el abandono escolar podemos llegar a una situación polarizada, con un sector muy amplio de población universitario y otro que ni siquiera tenga el título de la ESO, el equivalente al antiguo graduado escolar. Según Jorge Calero, catedrático de economía, el abandono temprano «es un problema en términos económicos, ya que estamos compitiendo con países que tienen una fuerza de trabajo más cualificada que la nuestra; y por otra parte, es un grave problema social porque las desigualdades que se producen en estas edades se arrastran toda la vida. Alguien que no acaba la ESO va a ocupar una posición en la vida mucho peor que un titulado».
Las estadísticas nos emparejan con países como México y Turquía, que poco tienen que ver con nuestra realidad socioeconómica, pero ¿cuáles son las causas que motivan a uno de cada cuatro jóvenes españoles a dejar la ESO? Jorge Calero es autor del informe Desigualdades tras la educación obligatoria y ha observado que el primer motivo se refiere a la clase social. «El hijo de un trabajador no cualificado tiene un 27,5 por ciento de probabilidades de seguir estudiando, mientras que el de un profesional tiene un 85,3 por ciento. Además, en muchas de estas familias, cuando llegan los malos resultados con diez u once años, se marca a los hijos con una etiqueta de `malos estudiantes´. La imagen que tiene de ti la familia va a influir en tus posibilidades de éxito y en la visión que tienes de ti mismo: cuando esperan poco de ti, das poco».
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JOSU, 17 AÑOS. ESTUDIA PRIMERO DE BACHILLERATO
«Soy tan vago que prefiero suspender a hacerme la chuleta» |
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ALEJANDRA, 18 AÑOS. DEJÓ LA ESO CON 16
«En mi grupo de amigos, todos hemos pasado de estudiar, y desde los dieciséis años cada uno lleva su vida» |
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JORGE, 16 AÑOS. ESTUDIA 3º Y 4º DE ESO
«De pequeño usaba la lógica y aprobaba todo. Pero en la ESO ya no había más remedio que estudiar, y yo no podía» |
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ESTHER, 17 AÑOS. QUIERE ACABAR LA ESO EN LA ESCUELA DE ADULTOS
«Al principio, mi madre me reñía por las notas, pero ahora está contenta porque sabe que me he esforzado» |
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