 | | ÁLVARO FELGUEROSO |
| ABANDONO ESCOLAR ¿Por qué cuelgan los libros?
Uno de cada cuatro estudiantes de la ESO aparca los estudios antes de obtener el título. España es el país de Europa con la cifra más alta de abandono escolar. Sólo nos superan naciones cómo México, Brasil o Turquía. Indagamos las causas de esta masiva sangría intelectual.
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«Al principio, cuando repites curso, los padres se lo toman como que eres un fracasado, pero lo acaban aceptando. Mi madre me amenaza con no darme dinero, pero nunca lo hace. Soy hijo único de padres separados. Cuando me empezaron a ir las cosas mal, me llevaron al psicólogo. Llevo un año, pero es una pérdida de dinero, porque un psicólogo te ayuda si tú quieres que te ayude. Cuando termine bachillerato, me gustaría hacer un módulo, de cocina o algo así, algo fácil que pueda hacer cualquiera. No tengo ni idea de qué quiero hacer».
Es un hecho: los adolescentes se aburren y sus padres se de-sesperan. Los adultos no entienden la desgana de unos hijos sin metas. De hecho, el 70 por ciento del fracaso escolar se debe, sobre todo, a la falta de estudio. Los chavales se encierran en la habitación, los padres creen que están estudiando, pero se olvidan de la sobreestimulación de unos dormitorios que incitan a pensar en cualquier otra cosa, menos en los libros: les han regalado la televisión, la consola, el ordenador, la cadena de música y, algunos, hasta la nevera portátil.
Los padres pasan el día fuera de casa por culpa del trabajo y cuando se despierta el fantasma del fracaso escolar, recurren al psicólogo o al psicopedagogo esperando que los profesionales les hagan el trabajo. Los progenitores vuelcan en ellos sus frustraciones y ponen etiquetas con mucha facilidad. Demasiado peso para unas espaldas tan pequeñas.
Cuando buscan ayuda para tratar de combatir el fracaso escolar de sus hijos, acuden a profesionales como Francisco Javier Arroyo, psicólogo y psicopedagogo, que dirige un centro donde ayudan a superar los problemas de aprendizaje. «Aunque parezca mentira, hay niños con ocho años que ya empiezan a tener dificultades de aprendizaje, sobre todo en colegios concertados o privados donde las exigencias son más altas que en la escuela pública. Pero los mayores porcentajes de fracaso se producen a partir de 3º de la ESO, cuando las asignaturas requieren estudio diario.»
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JOSU, 17 AÑOS. ESTUDIA PRIMERO DE BACHILLERATO
«Soy tan vago que prefiero suspender a hacerme la chuleta» |
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ALEJANDRA, 18 AÑOS. DEJÓ LA ESO CON 16
«En mi grupo de amigos, todos hemos pasado de estudiar, y desde los dieciséis años cada uno lleva su vida» |
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JORGE, 16 AÑOS. ESTUDIA 3º Y 4º DE ESO
«De pequeño usaba la lógica y aprobaba todo. Pero en la ESO ya no había más remedio que estudiar, y yo no podía» |
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ESTHER, 17 AÑOS. QUIERE ACABAR LA ESO EN LA ESCUELA DE ADULTOS
«Al principio, mi madre me reñía por las notas, pero ahora está contenta porque sabe que me he esforzado» |
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